Cuestionarlo todo

 

«Cuestionarlo todo» es importante para innovar. Aunque dentro de una empresa puede ser molesto tener una persona que lo cuestione todo, las organizaciones necesitan personas que piensen de forma diferente. Recuerde, cuando dos personas piensan igual… posiblemente una de ellas sobre.

Anthony Robbins explicaba la evolución de las ideas con la metáfora de la mesa. La idea (tabla de la mesa) consiste en el origen de todo, a pesar de que por sí sola carece de valor. Esta idea puede evolucionar y convertirse en una opinión. Posteriormente esa opinión puede convertirse en una creencia, y la creencia en una convicción (mesa con cuatro patas). En esta evolución lo que varía es la sensación de certeza de la valoración y la interpretación de nuestro mundo, siendo por tanto, la convicción la que posee la mayor sensación de certeza.

Todo el mundo tenemos unas ciertas convicciones y éstas nos afecta en como actuamos, y como nos relacionamos con el resto de personas. El problema principal es que las ideas que se han convertido en convicciones no se vuelven a revisar. Por este motivo la actitud de cuestionarlo todo puede ser muy útil para innovar, especialmente cuando hay convicciones limitantes.

Si hablamos de cuestionarlo todo la persona que mejor lo reflejaba era sin duda Sócrates. En su época su forma de pensar era muy molesta para la democracia griega del momento y esto le llevo a un juicio y a la muerte. Aunque tuvo un final triste, está considerado como uno de los más grandes filósofos y su legado es el actual pensamiento occidental.

 

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