El cambio de paradigma para Innovar

¿Alguna vez habéis planteado un cambio de mejora en vuestra empresa y os han dado un NO rotundo…? La mayoría de cambios suelen tener como respuesta una resistencia al propio cambio. Esa negativa al cambio puede estar condicionada por uno o varios factores; miedo a lo desconocido, previsión de dificultades, ya estamos bien como estamos, falta de ambición, etc.

Os aconsejo ver este divertido vídeo “Innovación el difícil cambio de paradigma” (2 min)

Este post se titula “El cambio de paradigma para innovar”… primero de todo ¿qué es un paradigma?. La palabra paradigma significa “ejemplo” o “modelo”, es el modelo mental del funcionamiento de nuestro mundo, a efectos prácticos se podría decir que es la lente por la cual vemos la realidad. Para innovar se requiere pensar diferente y esto requiere un cambio de paradigma, si no hay cambio de paradigma es difícil innovar. El pensamiento divergente es una gran cualidad de los innovadores puesto que te permite dar diferentes  respuestas a una pregunta. La ciencia cada vez va obteniendo más información del funcionamiento de nuestro cerebro y sobre el pensamiento divergente hay dos puntos importantes a sintetizar:

1) Todos tenemos esta capacidad

2) En la mayoría se deteriora con el tiempo

Relacionado con este tema, os recomiendo otro vídeo interesante es el “Changing paradigms” de Ken Robinson (11min). Espero que esta información sea de vuestro interés.

 

El inconsciente para la solución de problemas y toma de decisiones

El cerebro es un gran desconocido, pero a medida que avanza el tiempo los científicos van aportando más luz sobre este órgano tan importante. Cabe destacar que hay muchos investigadores y estando en una fase tan preliminar, también hay una gran variedad de ideas, opiniones e hipótesis.

Lo que si se puede afirmar  es que tenemos una parte de pensamiento consciente y otra de inconsciente. La parte consciente nos permite pensar en el pasado (recordar), y pensar en el futuro (planificar o simular diferentes escenarios. Entonces, ¿ para qué sirve esta actividad inconsciente?  El psicólogo John Bargh, de la Universidad de Yale, opina que el inconsciente es vital para movernos en el día a día, y probablemente apareció antes que la consciencia como un mecanismo de supervivencia. La vida diaria tiene tantos estímulos y requiere tantas decisiones que enseguida nos veríamos abrumados si no tuviésemos un proceso automático (inconsciente) que se ocupara de este trabajo.

Como humanos que somos, nos gusta pensar que las decisiones que tomamos están bajo nuestro control consciente, pero resulta que el inconsciente también está involucrado en la toma de decisiones y en la resolución de problemas. Muchas compañías de marketing usan este efecto inconsciente para hacer deseable una bebida, postre o cualquier otro producto de consumo, despertando el inconsciente aunque nuestra percepción es de que hemos elegido conscientemente el producto.

En cuanto a la resolución de problemas… A quién no le ha pasado que después de darle muchas vueltas a un problema y no conseguir solucionarlo, lo deja por imposible, y un rato después, de repente encuentra la solución. Esta experiencia ha acompañado a grandes pensadores y científicos como Thomas A. Edison, Newton, Einstein, etc. Este “encendido de bombilla” se hace realidad debido al efecto de incubación, por el cual, dejo de pensar conscientemente sobre mi problema y aparece un fenómeno inconsciente de pensamiento, recombinación y procesado de datos que permite aflorar nuevas ideas. Es una experiencia de desbloqueo interno que permite comprender o percibir la estructura íntima de un problema o un conflicto. Según los neurocientíficos, está asociada con la inteligencia creativa, propia de artistas y genios.

Este efecto inconsciente está en el corazón de la inteligencia humana, así que a medida que se aporte más información y se consiga su entendimiento, influenciará de inmediato los campos de la psicología, la neurociencia cognitiva y sobretodo desde el punto de vista de la pedagogía. Si se cononicera mejor el complejo comportamiento del cerebro humano para resolver problemas se podría revolucionar la forma de enseñar, buscando estrategias más eficientes para la resolución de los mismo, aumentando sin duda la creatividad de los alumnos y mejorando su calidad de vida.

 

Creación de nuevos espacios de mercado

En mercados estancados o de crecimiento lento, la competencia empresarial suele ser dura y por tanto, se traduce a márgenes bajos y poca rentabilidad. Muchas empresas se sienten atrapadas en este tipo de entorno, e instintivamente saben que tienen que cambiar algo, pero simplemente no saben por dónde empezar.

La mayoría de empresas se centran en igualar y superar a sus rivales. Como consecuencia, las estrategias son similares y tienen a converger. Existe una sabiduría no cuestionada en cada sector empresarial (quiénes somos, qué valoran los clientes, gama de productos, etc) que hace que los rivales intenten superarse mutuamente y acaben compitiendo exclusivamente en términos de mejoras marginales en costes, calidad o una mezcla de ambos.

Para crear nuevos espacios de mercados se requiere un pensamiento estratégico diferente, y no centrarse en los límites aceptados que definen como se debe competir. Al pensar de forma diferente y con otro enfoque se pueden encontrar territorios no ocupados que constituyen auténticas innovaciones en valor. La empresa debe comprender cómo crear valor para los consumidores, y para ello es importante tener visión de futuro y tendencia. La innovación en valor es la búsqueda simultánea de un valor significativamente mayor para los compradores y de costes inferiores para la empresa. Los negocios pioneros de una empresa son aquellas actividades que ofrecen un valor sin precedentes.

Las empresas pueden perseguir la innovación en valor de forma sistemática, trascendiendo los límites convencionales definidos de la competencia; sectores sustitutivos, grupos estratégicos, grupos de compradores, oferta de productos/servicios y jugar con cambio de atractivo funcional/emocional.

Un ejemplo de transcender los límites que marcan los sectores sustitutivos sería el caso de la empresa The Home Depot (una empresa del estilo Bauhaus), que revolucionó el mercado del bricolaje en Norteamérica. Sus orígenes se remontan en el 1978, para que nos hagamos una idea. The Home Depot observó que los consumidores tenían dos opciones para mejorar su hogar; contratar un trabajador para hacer el trabajo en sus casas, o comprar las herramientas y hacerlo ellos mismos. La clave de la innovación en este caso, fue comprender por qué los consumidores preferían una opción (sustituto) en lugar de otra. La contratación de un profesional, sólo tiene la ventaja decisiva de que dispone del conocimiento especializado que carece el consumidor. Los consumidores prefieren hacer ellos los arreglos de sus casas porque así ahorran dinero.

The Home Depot consiguió precios reducidos gracias a la eliminación de costes extras (grandes superficies en las afueras, autoservicio, economías de escala, etc), un personal cualificado para asesorar a clientes, incluso patrocinaba cursos en sus propios establecimientos para enseñar habilidades de electricidad, carpintería o fontanería. De modo que ese conocimiento que necesitaba el cliente, The Home Depot se lo proporcionaba.

Podéis consultar la página web de esta empresa para obtener más información; http://www.homedepot.com/