El siguiente paso de la ingeniería concurrente

La ingeniería simultánea o concurrente es una estrategia para el desarrollo de nuevos productos que consiste en integrar todos los  conocimientos de la cadena de valor de la empresa, desde la formalización de los conceptos hasta la fabricación y distribución de los productos, incluyendo naturalmente la voz del cliente.

Las diferentes actividades del proyecto se realizan en paralelo, en lugar de forma secuencial, para conseguir una reducción del «Time to Market».  Esta metodología fue una de las principales armas que utilizaron las empresas japonesas para desarrollar en un tiempo récord nuevos productos a precios competitivos en la década de los noventa.

Enric Barba fue pionero en nuestro país al presentar la metodología de la Ingeniería Concurrente como una técnica para reducir el tiempo de desarrollo de nuevos productos, y tiene un interesante artículo sobre Ingeniería concurrente en Apple. Para más información acerca de esta metodología, recomiendo su libro de «Innovación de Productos mediante Ingeniería concurrente».

Entonces si aplicamos eficazmente ingeniería concurrente por las ventajas que presenta, ¿cuál sería el siguiente paso? Posiblemente una mayor integración de los procesos de desarrollo de nuevos productos. Haciendo partícipe a la propia empresa, a sus proveedores e incluso a sus clientes, compartiendo la información y actividades para acelerar el diseño de un nuevo producto y aumentar sus posibilidades de éxito en el mercado. Los proveedores, podrían comenzar a desarrollar componentes antes de que se finalice el diseño del producto, e informar a la empresa si el componente se puede fabricar, y si van haber desviaciones de especificaciones y/o precio. Por otro lado, el cliente puede dar «feedback» del producto a medida que éste se desarrolla y de esta forma poder asegurar que satisface sus necesidades. Siempre buscando la sencillez y simplicidad de procesos, evitando las redundancias innecesarias.

Este proceso de colaboración, a un nivel profundo, promete cambiar el modo de cómo pensamos y hablamos del mundo de los negocios.

Nespresso, más de veinte años para conseguir su éxito

Detrás de los populares anuncios televisivos, cuya imagen visible es el glamuroso George Clooney, las máquinas de café Nespresso han tardado muchos años para conseguir el éxito.

La patente de la tecnología del sistema la adquirió Nestlé en el año 1974, y no sería hasta el año 1995 que se lograría rentabilidad. Durante todo ese tiempo se estuvo trabajando en orientar el producto al mercado objetivo, aspectos  técnicos (problemas y costes de producción, variabilidad de la calidad del café), canales de distribución, etc. A partir de entonces gracias a las inversiones en publicidad y a una buena estrategia, Nespresso se ha convertido en líder mundial del café en cápsulas. Sin duda uno de los elementos clave del producto es su sencillez, tanto en diseño como en usabilidad, y es que se ha convertido en una de las divisiones más rentables y de mayor crecimiento de Nestlé.

Ralph Lauren: La falta de fashion su principal ventaja

Ralph Lauren creó un mercado de ropa totalmente nuevo y paradójico: Ropa de alta costura que no incorporaba moda alguna. Ralph Lauren es un ejemplo de como trascendiendo los límites que marcan los grupos estratégicos dentro de un mismo sector se puede conseguir buenos resultados. La clave en este caso fue comprender qué factores determinan las decisiones de los compradores, eligiendo productos de unos u otros grupos estratégicos.

Al fundarse Polo Ralph Lauren, fue muy criticado por los expertos del mundo de la moda, porque se preguntaban dónde estaba la moda. No se dieron cuenta que su principal ventaja, precisamente era esta falta de fashion. Ralph Lauren aprovechó las ventajas decisivas de la alta costura y las líneas clásicas. Entendió que la gente compra alta costura por el valor emocional de vestir ropa exclusiva de un diseñador famoso, «yo soy diferente, y en la vida aprecio las cosas de más calidad». Por otro lado hay clientes que prefieren las líneas clásicas, a la alta costura, porque buscan prendas duraderas de alta calidad, que justifiquen sus elevado precios. Así que Ralph Lauren ha construido su marca en el espacio existente entre estos dos grupos estratégicos. El nombre del diseñador, la elegancia de sus tiendas y el lujo de materiales capturan lo que valora la mayoría de los clientes de alta costura; y el look clásico y los precios capturan lo mejor de las línea clásicas.