¿La Innovación es cuestión de países?

Cada vez las empresas se van concienciando más de que la Innovación es indispensable para competir en el futuro. Palabras como «I+D+i» e «Innovación» se van haciendo más popular en nuestro país, y esta tendencia es positiva.

Llegados a este punto surge la pregunta:  ¿la Innovación es cuestión de países?. Y la respuesta parece ser que sí.

El informe «Innovation Union Scoreboard« clasifica a los Estados miembros en los siguientes cuatro grupos de países:

  • Líderes de la innovación: Suecia, Dinamarca, Alemania y Finlandia. Sus principales fortalezas son sus sistemas de investigación, con un papel clave de la actividad empresarial y la colaboración entre el sector público y el privado.
  • Seguidores de la innovación: Bélgica, Reino Unido, Holanda, Austria, Luxemburgo, Irlanda, Francia, Eslovenia, Chipre y Estonia, con un comportamiento similar al de la media de la UE-27.
  • Innovadores moderados: Italia, Portugal, Chequia, España, Hungría, Grecia, Malta, Eslovaquia y Polonia tienen un rendimiento por debajo de la media de la UE-27.
  • Innovadores modestos: Rumanía, Lituania, Bulgaria y Letonia están muy por debajo de la media de UE-27.

Si estos datos muestran que hay países que son más innovadores que otros, la siguiente pregunta sería: ¿por qué?.

Además de tener los recursos económicos necesarios, hay que tener una actitud de Innovar. La cultura creativa tiene que ver con los valores de la sociedad. Los países que son líderes en esta materia no destacan por casualidad, más bien destacan porque la Innovación está integrada en su cultura y hay un entorno adecuado para que ésta se desarrolle. En España, por poner un ejemplo, socialmente el fracaso está mal visto, y esto condiciona a que mucha gente no tome la iniciativa para emprender nuevos proyectos, frenando de esta forma el proceso creativo. En cambio en EEUU consideran el fracaso dentro del proceso del éxito, y por tanto, en esta matería se tiene que aprender mucho de ellos. Hay que tener presente que al final son las personas las que llevan a cabo la Innovación.

La cooperación para la Innovación

Uno de los ingredientes clave para competir en el futuro es la cooperación. Cuando hay un nivel alto de consideración y coraje las partes implicadas pueden obtener beneficios mutuos de esa cooperación (ganar/ ganar). El paradigma ganar/ ganar permite relaciones de largo plazo y duraderas, además crea un espacio para las sinergias, con lo que se consigue el pleno potencial.

Existen diferentes tipos de cooperación en las organizaciones, dependiendo básicamente de dos dimensiones; grado de confianza y la disciplina en el proceso.

  • Barreras defensivas: Si hay una falta de confianza y un bajo nivel de disciplina, se crean barreras defensivas que producen ineficiencias en el proceso de Innovación
  • Colaboración técnica: Si el nivel de confianza sigue siendo bajo, pero aumenta la disciplina en el proceso, la cooperación es meramente técnica. Esto es propio de multinacionales, y funciona relativamente bien cuando estás en entornos estables. Es un escenario muy ineficiente parea Innovar y desplegar el talento.
  • Buena relación: Hay un nivel de confianza elevado, pero no hay disciplina en el proceso, con lo que no se está orientando a resultados
  • Pleno potencial: Se tiene un nivel de confianza elevado, y un buen nivel de disciplina en el proceso.  Se consigue un entorno de desarrollo de pleno potencial del talento y la creatividad, necesarios para Innovar.

La confianza es algo que no se le puede exigir a nadie, y se gana con el tiempo. Para generar confianza hay que ser íntegros, es decir, tiene que haber un alineamiento coherente entre «pensar, decir y hacer». La integridad es una característica imprescindible de un líder, pues genera confianza.  Una herramienta clave para fomentar la confianza es la buena comunicación empática. El liderazgo cobra importancia dentro de la Innovación, porque el proceso de cambio solamente se puede conseguir con éxito mediante la cooperación de las personas que forman el equipo.

La revolución en la empresa: Estrategia de consolidación

En algún momento en la vida de las empresas llega un periodo en el cual los directivos deben de liderar una etapa de consolidación, es por tanto, una decisión estratégica. Simplificando mucho, se puede iniciar con la siguiente reflexión:

  • ¿La empresa está haciendo lo que debería de hacer?
  • ¿como se puede mejorar la estructura para afrontar el futuro?

Consiste en darle una vuelta de arriba a abajo a la empresa para que pueda afrontar las etapas de futuro. Es por tanto, una estrategia de supervivencia.

Una tentación humana es la de mantener todo aquello que conocemos, pero en ocasiones es un freno, y se necesita de una revolución para romper esos lastres que nos impiden encararnos hacia el futuro. Cuanto más fuerte es la necesidad de cambio en la empresa, más revolucionarios tendremos que ser. Se necesita una estrategia subversiva, es decir, innovadora y novedosa. Muchas veces el principal freno para esa revolución, puede estar en algún miembro de la estructura directiva, que de manera inconsciente se aferra al pasado, por varios motivos; miedo al fracaso,  dudas sobre si sabrán hacer, lo que han hecho en el pasado les ha ido bien, etc. La buena noticia es que en todas las empresas hay gente REVOLUCIONARIA, con inquietudes e ideas de mejoras Es por tanto, tarea de los Directivos saber detectar a estas personas, debido a que serán las que ayudarán a llevar a cabo el cambio, y diseñar la siguiente fase de revitalización.

El cambio es inevitable, por lo que los Directivos deben de decidir si éste debe de ocurrir tardiamente, en un entorno de crisis, o con previsión, de un modo meditado y relajado. El desarrollo de una visión de futuro debe de ser un proyecto constante basado en un debate interno continuo, no en un esfuerzo puntual y masivo. De hecho la verdadera prioridad de una empresa debería ser la oportunidad de competir por el futuro.

Es importante no perder nunca la visión de la empresa, por tanto, se debe combinar el corto y el largo plazo, Es decir, tiene que estar trabajando en la operativa del día a día, y diseñando su etapa de futuro. Cuando la empresa se centra solo en el corto plazo, pierde de vista su objetivo -su visión-, y por tanto, la probabilidad de conseguirlo se reduce enormemente. Cualquier desviación en el corto plazo, hace que sea difícil su detección, porque en el corto plazo los cambios son ligeros, pero con el paso del tiempo, la empresa podría llegar a un punto en el cual no quería estar. Es lo mismo que navegar en barco sin mirar la brújula, o sin hacer caso del gps.

El proceso de cambio requiere compromiso, y se tiene que formar desde una estrategia participativa. Esto tiene varias finalidades, por una banda te permite tener una visión más amplia, debido a los diferentes puntos de vista, y por otra implica más a los colaboradores. Por tanto, se necesita una línea transversal, además de la línea vertical que marca la jerarquía del organigrama. Es decir, la previsión del futuro es una síntesis de las visiones de muchas personas, y el papel principal de los directivos de la compañía debería consistir en capturar y aprovechar las previsiones del futuro que existen en la organización